Con quién hablar cuando no te apetece salir
A veces no quieres planes ni quedadas: solo hablar un rato con alguien. Por qué es tan normal y qué opciones hay.
Hay días en los que no quieres un plan. No te apetece arreglarte, ni quedar, ni ver a diez personas. Solo te apetece hablar un rato con alguien.
Y resulta que eso, que parece lo más fácil del mundo, a veces es lo más difícil de conseguir.
Por qué cuesta tanto algo tan simple
Los amigos de siempre están ocupados. No es falta de cariño: es que tienen turnos, críos y una agenda llena. Escribir a alguien un martes a las once de la noche para hablar sin motivo se ha vuelto casi un atrevimiento.
Hablar sin motivo ya no está previsto. Los mensajes de hoy son funcionales: quedamos aquí, mándame eso, ¿has visto lo otro? La conversación larga y sin objetivo, la de estar por estar, casi ha desaparecido.
No quieres cargar a nadie. Cuando el día ha sido regular, mucha gente prefiere no escribir a nadie para no ser una molestia. Y acaba pasando la noche en silencio pudiendo no haberla pasado.
No es raro, y no eres el único
Sentirse solo teniendo gente alrededor es de lo más común que hay. La soledad no va de cuántas personas conoces, sino de si tienes con quién hablar de lo que te importa. Se puede estar rodeado de gente y no tener eso.
Los datos sobre soledad en España son bastante claros: afecta a millones de personas de todas las edades, y muy especialmente a quien vive solo o acaba de cambiar de ciudad. Si te pasa, no es un defecto tuyo.
Qué ayuda de verdad
Bajar el listón de lo que cuenta como plan. Una conversación de veinte minutos ya es contacto social. No hace falta organizar una cena para no estar solo.
Escribir tú primero. La persona en la que estás pensando probablemente esté igual, esperando también a que alguien escriba. Alguien tiene que dar el paso, y suele salir muy barato.
Aceptar que a veces quieres hablar con un desconocido. Contarle algo a alguien que no forma parte de tu vida tiene una ventaja enorme: no hay historial, ni juicio, ni consecuencias en tu círculo. A veces es justo lo que hace falta.
Rutinas con gente, aunque sea poca. Un paseo a la misma hora, un bar donde te conocen, una actividad semanal. No sustituye a una buena conversación, pero sostiene mucho.
Hablar por escrito tiene sus ventajas
Cuando no te apetece salir ni hablar por teléfono, escribir es un punto intermedio muy razonable. Puedes contestar cuando quieras, pensar lo que dices y cortar sin dar explicaciones si no te apetece seguir. Para mucha gente a la que le cuesta el cara a cara, es la única puerta que se abre fácil.
En Vinka puedes marcar en tu perfil que lo que buscas es simplemente hablar. Así conectas con gente que quiere lo mismo: conversación tranquila, sin que nadie espere una quedada ni nada más. Y si un día te apetece quedar, ya lo decidiréis vosotros.
Si lo que sientes va más allá de un mal día: si la tristeza o la soledad se alargan en el tiempo o te están afectando de verdad, hablarlo con un profesional ayuda mucho más de lo que la gente cree. En España tienes el teléfono 024, gratuito y disponible las 24 horas, y el Teléfono de la Esperanza (717 003 717). Pedir ayuda no es dramatizar: es lo más sensato que puedes hacer.
